Piensa en Democracia (PIEDRA)


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Manual del Líder

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MANUAL DEL LIDER DE PIEDRA





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Manual del Líder de PIEDRA
Presentación

El presente Manual del Líder de PIEDRA constituye una guía espiritual, ética, doctrinaria y filosófica general por la cual deberán conducirse los dirigentes del Partido a todo nivel.

Piensa en Democracia (PIEDRA) tiene como primera misión el formar una Generación de Gobernantes para Venezuela, y ello comienza desde el instante en que un simpatizante toma contacto con la organización, hasta que le corresponda hacerse cargo de cualquier responsabilidad al servicio de la Comunidad del Pueblo.

Por ello, la correcta comprensión del sentido del liderazgo, sus responsabilidades, la autoridad que le cabe y la forma en que se debe aplicar, resultan fundamentales para cumplir el objetivo anterior.

Nuestro Partido busca desarrollar al máximo las capacidades y habilidades de cada militante, y con mayor razón las de aquellos que están encargados de la conducción de la organización.

Por ello, la primera pregunta que todo militante debe hacerse es: ¿Quién soy yo?

Este es el punto de partida de cualquier definición acerca de lo que queremos Ser, y de lo que -en su conjunto-, constituye la Comunidad del Pueblo y su expresión en el Ser Nacional.

Si un militante no sabe quién es, malamente podrá saber qué quiere, y por ende, estará muy lejos de aportar al Ser colectivo de la Nación.

Por ello, ya hace mucho tiempo, nos planteamos respecto de esta cuestión de la siguiente forma:

"En la medida que reconozco en el otro a mi propia naturaleza, estoy dictando y acatando la norma que nos hace ser pares.

En síntesis -obviamente no dialéctica- mi idealismo, mi sacrificio, surge de mi hacia mi mismo y por ello hacia mi comunidad, hacia mis pares".

Esta es la esencia fundamental del desarrollo de un sólido y sano sentido nacional. Aquel que pone por medida de la capacidad de un pueblo, el valor intrínseco de todos y cada uno de sus hijos.

Dicho lo anterior, es claro que un Líder de Piedra no es ni pretende ser una especie de "superhombre" respecto de sus compañeros, ni mucho menos respecto de la Comunidad del Pueblo.

No lo es, porque precisamente en el claro reconocimiento de sus propios límites y capacidades está la base de su liderazgo. Y no lo pretende, porque precisamente ello le llevaría a alejarse de aquellos por los cuales lucha.

Un Líder del Partido es el primero entre sus pares: "primus inter pares", esto es, el primero entre sus iguales.

Y es precisamente el reconocimiento de su propia naturaleza reflejada en la de sus compañeros, -es decir, de la naturaleza de su propia condición como venezolano-, el fundamento esencial para hacerse digno del liderazgo que ejercerá en el nombre de la Nación.

Por ello, son los líderes del Partido quienes deben hacerse dignos de la lealtad de sus seguidores, y no al contrario.

Y esto significa, principalmente, que el conductor "se obliga a asumir toda la responsabilidad de sus actos", y está "dispuesto a responder de sus decisiones con su propia vida y hacienda".

Fundamentalmente entonces, un Líder de Piedra lo es, primero, de sí mismo.

De nada sirve a Venezuela alguien que pretende guiar a otros sin saber quién es, a dónde va, y por qué lucha.

Sólo cuando un militante está completamente seguro de la respuesta a estas tres cuestiones fundamentales, puede considerarse preparado para asumir algún grado de liderazgo en el Partido.

Finalmente, deseamos dejar claramente establecido que para Piedra, Liderazgo significa Servicio, y Servicio significa Sacrificio.

Sólo aquellos Líderes del Partido que logren comprender y vivir de acuerdo a esta máxima, serán considerados aptos para acceder al honor del servir a la Nación.

Así sea por siempre.
¡Viva Venezuela!



Principios Fundamentales


1.- Un líder del Partido debe entender cabalmente que en la vida se está para servir y para cumplir rectamente con el deber. En caso alguno puede pretender servirse de los demás para beneficio personal, y no puede actuar por inclinación o voluntarismo, sino por deber y con recta conciencia de su autoridad y poder.

2.-Un líder del Partido debe tener clara conciencia respecto de sus responsabilidades, obligaciones, tareas, derechos, deberes, limitaciones y servicios. Por ello, no puede pretender resolver los problemas de los demás y los de la Nación, si antes no conoce claramente sus capacidades y limitaciones. Ello implica prepararse integral y constantemente para evitar ser sólo un ciego conduciendo un rebaño de ciegos.

3.- Un líder del Partido debe saber reflexionar oportuna y cuidadosamente antes de hablar, antes de comprometerse y antes de tomar cualquier decisión. Nunca debe hablar por hablar sin saber de qué se trata el asunto a resolver, o sin haber entendido cabalmente el problema. Siempre debe meditar antes de comprometerse, pensando que su palabra es la palabra del Partido, y que sus decisiones pueden afectar el destino de toda la organización, y la posibilidad de un futuro mejor para todos los venezolanos. Jamás debe tomar resoluciones precipitadas, o en estados de euforia o depresión, y debe evaluar todos los pro y los contra de cualquier decisión.

4.- Un líder del Partido debe tener el carácter y valor necesarios para reconocer hidalgamente sus errores, evitando reiterarlos o persistir en ellos, y nunca debe temer hacerse aconsejar por quienes poseen mayor experiencia si ello se hace necesario. Necio es quien insiste en los mismos errores por obstinación, ceguera o ego. Y más necio es aquel que pudiendo solicitar un consejo no lo hace por orgullo y aparente seguridad en sí mismo. Por ello, un líder del Partido siempre recurrirá a los miembros del Partido cuando así lo considere necesario. Respetará sus opiniones aunque finalmente decida optar por su propio criterio.

5.-Un líder del Partido posee carácter. Dirigir el Partido exige poseer naturalmente ascendiente sobre los demás miembros. Exige antes que nada ser un ejemplo para los demás. Tener sentido de la dignidad, criterio y amor por la responsabilidad. Sin un carácter firme cuando se requiere, no es posible combatir la indisciplina y la irresponsabilidad de aquellos a los cuales se representa y dirige.

6.- Un líder del Partido jamás debe prometer algo o comprometerse sin saber certeramente que lo puede cumplir. Lo contrario es la marca de los políticos del sistema y el fundamento de toda demagogia e irresponsabilidad. Por ello, un líder de Piedra preferirá ser dueño de su propio silencio, que prisionero de sus palabras.

7.-Un líder del Partido comprende que el gobierno es un arte que exige tener claro sentido de lo posible y de lo real. Un líder no vive de deseos, de dogmas o ilusiones, sino de realidades, y por ello, debe actuar siempre con justicia y objetividad ante los hechos y las personas. No puede dejarse atrapar por las circunstancias, ni haber ponderado y previsto todas las situaciones. Por ello, la verdadera prueba de su capacidad reside en el adecuado manejo de hombres y situaciones, aun cuando todo pareciera derrumbarse a su alrededor.

8.-Un líder del Partido sabe ponerse en la situación de sus oponentes, anticipando cualquier posibilidad y sin perder nunca el sentido de las proporciones. El líder debe ser capaz de entender todas las posiciones, incluso las contrarias, sin que ello le impida en lo más mínimo actuar de acuerdo a su responsabilidad y recta conciencia. Por ello, en cualquier conflicto, la pérdida de perspectiva, equilibrio y sentido de las proporciones es clara muestra de poca capacidad de liderazgo.

9.- Un líder del Partido sabe movilizar voluntades a su alrededor, porque tiene la capacidad de despertar lealtades, entusiasmo constructivo y logra motivar a la acción.

10.- Un líder del Partido debe saber mantenerse alerta y suspicaz ante los halagos, los aplausos y la adulación de sus subordinados y más aún de quienes no lo son. El líder no desarrolla su labor esperando reconocimiento, sino con clara conciencia de su deber. Rehúye los halagos que sólo apelan a su propia vanidad, y acepta con humildad el reconocimiento honesto y leal de quienes son sus pares.

El sentido del verdadero liderazgo es servir, cumplir con el propio deber y responsabilidad, y de esta forma, construir el destino de la Nación. El futuro de Venezuela. El líder del Partido debe vivir para cumplir esta meta.



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